15 razones porqué deberíamos seguir usando himnarios

por Jonathan Aigner (originalmente publicado en Ponder Anew)

Creo que los himnarios son símbolos importantes para la adoración en las congregaciones. Estas son algunas de las razones.

Musical

  1. Los himnarios en verdad enseñan música. Estamos haciendo menos música que antes. Oh, estén seguros, hay mucha música a nuestro alrededor, pero muy pocas personas lo están creando. Simplemente lo estamos consumiendo, o como mucho, cantando junto con la música que otros hicieron. Pero incluso un músico desentrenado puede mirar las palabras y la música en el himnario y aprender a seguir la dirección melódica y el valor rítmico.
  2. Los himnarios establecen un estándar de rendimiento. La música de adoración contemporánea se basa en la grabación en vez de la partitura. Esto es infinitamente confuso y abre cada canción a la interpretación individual. Sin partitura es extremadamente difícil cantar bien como congregación. Los himnarios arreglan el problema. Todos tenemos la misma partitura, así que todos sabemos cómo se supone que debe ir la canción.
  3. Los himnarios integran la música y el texto. Las palabras en una pantalla no brindan información musical. Los himnarios arreglan el problema. Los cantantes no tienen que aprender la canción de memoria.

Práctico

  1. Los himnarios te permiten cantar en cualquier lugar. Cuando dependes de la proyección para mostrar la letra de los himnos estás obligado a cantar tu música en un espacio equipado con medios suficientes.
  2. Los himnarios permiten que la gente tome posesión de la música. Conozco a feligreses que les encanta descubrir los himnos del próximo domingo durante la semana anterior. Así pueden abrir su himnario, refrescar las palabras y trabajar de su parte para estar dispuestos a prestar su voz. Tal preparación es una de las formas en que la música se convierte en una actividad de adoración. Los himnarios facilitan el acceso a las mejores canciones.
  3. Los himnarios no arruinan las cosas. A menos que un niño haya arrancado la página de su himnario, sabrá que el himno que está buscando estará. La tecnología nos decepciona todo el tiempo, y si ocurre en medio de una canción o un himno estás hundido.
  4. Los himnarios son tan útiles como el cantante necesita que sean. Es difícil ignorar una pantalla, no importa qué bien me sé la canción que se canta. Su mera presencia invoca un trance en la mayoría de las personas. Hay veces que debo prestarle mucha atención al himnario. Recientemente canté el himno «Vigilantes y santos» en un servicio. Conozco el himno, y sé LASST UNS ERFREUEN, pero no me crié cantándolo. Tuve que seguir el himnario todo el tiempo. El sábado pasado, canté en el coro para un funeral. Fue un hermoso servicio; una reflexión sobre una vida bien vivida al servicio del reino. Cuando llegó el momento del himno final, «En Jesucristo», me levanté, abrí el himnario y lo sostuve, pero no lo miré ni una sola vez. Hace mucho tiempo memoricé cada nota y palabra de este himno. Estaba libre para mirar a la congregación, hacer contacto visual, compartir el espíritu de la experiencia con los demás.

Simbólico / Teológico

  1. Los himnarios son libros teológicos. No hay un himnario perfecto, pero los himnarios bien elaborados son fuentes confiables de información teológica.
  2. Los himnarios implican acción táctil. Los himnarios hacen que la gente trabaje. Levantar el himnario, encontrar la página correcta y sostenerlo para cantar te hace sentir en éste tiempo y en éste espacio. Sintiendo el peso en tu mano te involucra en la actividad más que mirando una pantalla.
  3. Los himnarios no son particularmente molestos. Las pantallas son frequentemente difíciles de seguir. Cada vez que me veo obligado a leer un texto proyectado me pierdo fácilmente en los colores, fondos y movimientos. Me encuentro anticipando cuándo se avanzará la siguiente diapositiva. Nada de eso entra en juego cuando estoy usando un himnario. Tengo las palabras y la música, y ni siquiera tengo que preocuparme de pasar la página.
  4. Los himnarios preservan la estética del santuario. Casi nunca hay buen lugar para colgar una pantalla. Peor aún, cuando se instala en espacios históricos el resultado puede ser una pesadilla visual. No te decepciones: puede ser un problema secundario, pero también es problema teológico. Un ejemplo particularmente doloroso es la Segunda Iglesia Bautista en Houston, Texas. El hermoso arreglo de órgano de tubos y el baptisterio de vitrales fueron enmascarados por tres enormes pantallas de proyección.
  5. Los himnarios nos confrontan con canciones «nuevas». Tendemos volver a nuestras canciones favoritas con mucha frecuencia. Es fácil caer en la rutina. Hace poco eché un vistazo a los boletines de hace un año y me sentí un poco avergonzado por lo mucho que habíamos cantado varios himnos. No es que haya nada de malo en esos himnos, pero la congregación necesita estirarse para aprender canciones desconocidas. De niño disfruté aprender a tocar mis himnos favoritos en el piano del Himnario Bautista de 1975 de mi mamá. De vez en cuando me encontré con himnos que no eran mis favoritos. Después de un rato, al hojear el libro, me encontré con estos himnos una y otra vez. Finalmente me detuve a echar un vistazo. A menudo, estos «nuevos» himnos resultaron ser grandes fuentes de aliento para mí, a pesar de que una vez fueron desconocidos y extranjeros.
  6. Los himnarios dan validez a los nuevos himnos. Himnos nuevos a menudo se definen por la compañía que conservan. Cuando se publican nuevos himnarios, si se hacen bien, nos presentarán nuevas canciones para agregar a las filas de himnodia. El hecho de que estas canciones están ahora intercaladas entre himnos como «¡Santo, Santo, Santo! Señor Dios Todopoderoso» y «De la Iglesia el fundamento» agrega a su validez.
  7. Los himnarios hacen que las canciones sean menos desechables. Bueno, obviamente puedes botar un himnario si quieres, pero el texto en una pantalla está presente un momento y se desvanece al siguiente. No hay permanencia visible. Los himnarios son símbolos de consistencia. Dan vida y aliento a las grandes canciones. Demuestran que lo que cantamos vale la pena.
  8. Los himnarios devuelven el canto congregacional a la gente. Las congregaciones que miran pantallas están a la merced del que está sentado detrás de la computadora. Sosteniendo himnarios simboliza el hecho de que la voz de la congregación es el instrumento principal en el culto colectivo.

¿Son perfectos los himnarios? Más al grano, ¿hay un himnario perfecto? No. Aún así, perdemos muchos beneficios si nos deshacemos de ellos.

Traducido por Esteban Rothlisberger.